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Seguridad Privada

Cómo manejar a una persona alterada en el puesto

Gritos, insultos o amenazas en la puerta: pasos para calmar la situación sin confrontar, cuándo pedir apoyo y cómo dejar registro de lo ocurrido.

Equipo PROTEGE Servicios 27 de mayo de 2026 2 min de lectura

Tarde o temprano, todo agente se encuentra con una persona alterada: un visitante al que no se le permite el ingreso, un trabajador molesto o alguien que llega con malas intenciones. El objetivo no es «ganar» la discusión, sino bajar la tensión y mantener a todos seguros.

Pasos para calmar la situación

  1. Mantén la calma. Tu tono marca el de la conversación: habla más bajo y más lento que la otra persona.
  2. Guarda distancia. Deja espacio entre ambos y no le bloquees la salida; una persona acorralada reacciona peor.
  3. Escucha y reconoce. «Entiendo que esto le molesta» no es darle la razón, es mostrar que lo escuchas.
  4. No tomes los insultos como personales. Responder a la provocación solo escala el conflicto.
  5. Ofrece opciones claras. «Puede esperar aquí mientras confirmo, o dejar sus datos para que lo llamen».
  6. Pide apoyo a tiempo. Si la situación no baja, comunica a tu supervisor o central sin esperar a que empeore.

Lo que no se debe hacer

  • Gritar, amenazar o burlarse.
  • Tocar a la persona sin necesidad.
  • Ceder y dejar pasar por presión: el control se aplica igual.
  • Quedarse solo ante una amenaza seria: ante violencia o armas, la prioridad es la seguridad de las personas y avisar a la Policía.

Después del incidente

Registra lo ocurrido en el cuaderno de ocurrencias: hora, persona, qué pasó, qué hiciste y a quién avisaste. Ese registro protege al agente, informa al cliente y permite mejorar los protocolos. Te explicamos cómo hacerlo bien en el cuaderno de ocurrencias y el relevo de turno.

Estas habilidades se complementan con la comunicación asertiva y con los protocolos de control de accesos de cada puesto.